Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un rico lomo saltado con papas doraditas, rocotito molido y una jarrita de emoliente. “María, el llamado ‘Monstruo de Yurimaguas’, Alex Fernando Vela Pérez, recibió cadena perpetua por haber ultrajado sexualmente ¡a una niña de 3 años! Este miserable era reincidente, pues ya había sido sentenciado por violación sexual en dos ocasiones. ¿Qué pasa por la mente de estos pervertidos, lacras de la sociedad?

La pena de muerte no existe en nuestro país, pero este delito es tan espeluznante que la indignación resulta poco en cualquiera que, con sano juicio, jamás se atrevería a tocar a alguien bajo engaños, amenazas ni otra condición, y mucho menos a una criatura indefensa. Lo mínimo que se merecía era la cadena perpetua, porque siendo reincidente, este tipo es irrecuperable para la sociedad y debería morir. En esta ocasión, tras la denuncia del caso por la violación a la niña el pasado 27 de agosto, las autoridades han hecho su trabajo y dieron pronta sentencia.

Se realizaron las diligencias investigaciones con examen médico legista, acta de intervención policial, declaraciones de testigos y otras que determinaron la culpabilidad. La Fiscalía incluso dio a conocer dos sentencias previas que recibió Vela Pérez por el mismo delito de violación sexual. Luego de siete horas de audiencia, se le dictó cadena perpetua. Ojalá esto sirva para frenar a otros pervertidos que pululan por las calles, aún sin ser detectados. Pero, además, que sea un llamado de alerta a los padres sobre el cuidado extremo que se debe tener con los niños.

Nunca deje solo a su niño(a), ni así sea para jugar en la puerta de la casa o en el parque con sus amiguitos.

No sea irresponsable mandando a su pequeño a comprar a la tienda, por más que esté cerca.

Enseñe a su engreído(a), desde pequeño, a reconocer sus partes íntimas y que nadie debe tocarlo(a), mucho menos si mamá no está presente. Si ocurre, debe contarlo.

Los niños que sufren violación sexual necesitan no solo tratamiento médico para superar el tremendo trauma sino apoyo familiar. La secuelas de no superarlo de buena forma, incluso podrían traer problemas en la adultez, para formar pareja y ser feliz.

Si alguien cercano a usted tiene conductas no adecuadas, no lo deje a la deriva. Haga lo posible para que reciba tratamiento y, de ser el caso, denúncielo.

Se necesita mayor atención a la salud mental. También que la Policía, Fiscalía y jueces hagan su trabajo con celeridad para frenar y erradicar tantos terribles abusos contra menores y otros delitos que nos vuelven una sociedad enferma”. Mi amigo Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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