Cafetería hace descuento a clientes que son "feos" y genera controversia en redes sociales. (Foto: @pizarrines)
Cafetería hace descuento a clientes que son "feos" y genera controversia en redes sociales. (Foto: @pizarrines)

Los negocios se han vuelto cada vez más creativos en sus promociones, las cuales son utilizadas no solo para llamar la atención de los clientes, sino también para generar marca; sin embargo, podríamos decir que pocas veces se ha visto algo similar a la propuesta de Avenida 55, una cafetería española, ubicada en la ciudad de Logroño, que se ha vuelto viral en por incluir un cargo por “técnicas adivinatorias aplicadas al café” o un descuento “por grado de fealdad”.

El hecho se conoció luego de que se mostrara en Twitter un cargo adicional que el local le hizo a un visitante. Alberto Álvarez, dueño del establecimiento, señaló que este tipo de cobros son realizados para animar a sus clientes, ya que reconoce que son una cafetería familiar y los comensales para ellos “son más amigos que otra cosa”.

Alberto, quien es conocido como Pizarrín, explicó que el cargo por “técnicas adivinatorias aplicadas al café” lo realiza cuando van clientes que no saben qué tomar. Es en ese momento cuando Alberto aprovecha y les dice que “si te lo adivino te tengo que cobrar un plus para que me lo eches en el bote”. Y asi fue.

En otra oportunidad, se volvió viral la boleta de venta de un cliente que obtuvo un descuento “por feo”. Referente a esto, Alberto explicó que “como ahora todo el mundo es belleza y tallas pequeñas” optaron por poner un cartel en la puerta del establecimiento en el que se mostraba escrito que “se admiten clientes feos”. Desde entonces, aplicaron descuentos del precio total “a todos aquellos que ellos mismos se consideraran feos”.

“Es cada uno en sí mismo el que se considera o no feo. Si lo hacen, se llevan un descuento”, explica Álvarez.

Avenida 55 lleva abierto 18 años y mantiene una clientela fiel. “Nos hemos ido adaptando como todo el mundo. Cuando ha habido que cerrar, porque lo importante son los clientes, porque si fallecen no tenemos clientes, y no tenemos negocio”, agregó. “Al final, más que clientes tenemos amigos y poco a poco con el uso de la terraza más tarde o más temprano volveremos a funcionar. Apretándonos entre todos el cinturón pero con alegría. Otra cosa no, pero humor no nos falta”.

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