Con el otoño llegan los higos, una fruta con un alto valor energético, fibra y minerales que ayudará muchísimo en casos de estreñimiento y proporcionará saciedad. Además, nos alivian de las molestias gastrointestinales, cólicos y . Este alimento estuvo muy presente en la cocina griega, en la antigua Grecia, por eso se le conoce como la ‘fruta de los filósofos’.

El valor nutritivo de los hijos cambia en función de si se consumen frescos o secos. En los secos, los valores nutritivos se multiplican por tres debido a la pérdida de agua.

¿Qué es el higo?

Los higos son flores invertidas. Las higueras no florecen de la misma forma que lo hacen otros árboles frutales como los almendros o los cerezos. Las flores de la higuera crecen dentro de una vaina en forma de pera que luego madura hasta convertirse en la fruta que conocemos, el higo.

Cada higo, contiene muchas flores y cada una de esas flores produce un único fruto llamado aquenio. Estos frutos son muy pequeños y contienen una semilla. Precisamente son estos aquenios los que proveen al higo de esta textura tan crujiente.

Origen del higo

Se dice que la higuera procede de los países del Oriente Próximo, abarcando desde la zona mediterránea hasta el oeste de Asia. Los principales países productores se encuentran en la cuenca del Mediterráneo, destacando Turquía. Sin embargo antiguas civilizaciones del Mediterráneo oriental usaron el higo mucho antes de que llegara a Europa. Posiblemente su cultivo se inició en Arabia meridional desde donde se extendió al resto de países.

El higo era conocido en Egipto con el nombre de ‘teb’, e incluso se han encontrado referencias a estos frutos en las pirámides de Giza. También se han encontrado higos fósiles en depósitos terciarios y cuaternarios en Francia e Italia. Posiblemente los fenicios fueron quienes difundieron el cultivo de la higuera en Chipre, Sicilia, Malta, Córcega, islas Baleares, península Ibérica, Francia. Los griegos llevaron el fruto a Palestina y Asia Menor.

Actualmente, los principales productores de higos son Turquía, Egipto, Grecia, Marruecos y España (principalmente Huesca, Lérida, Ávila, Cáceres, Murcia o Alicante).

Existen más de 700 variedades de higueras en todo el mundo, de las cuales unas 300 se cultivan para consumo humano. En España, la mayor parte de los cultivos utilizan la higuera Blanca de Maella, la Napolitana Negra, la Colar, la Burjasot, y el Cuello de Dama (que puede ser blanco o negro).

Temporada del higo

La temporada más óptima para la recogida del higo es durante los meses de agoto y octubre. no obstante, podemos encontrar algunas variedades de higos desde el mes de julio. Por consiguiente, tenemos que aprovechar esta deliciosa fruta, ya que la temporada es muy corta.

Propiedades del higo

Las fibras solubles ayudan a controlar los niveles de colesterol y de y contribuyen a regular el tránsito intestinal. Su más importante es la pectina, que contribuye a reducir los niveles de colesterol malo (LDL) en la sangre. También pueden ayudar a controlar el peso gracias a su efecto saciante y un leve poder laxante.

Los higos contienen cantidades importantes de omega 3 y 6 que, junto con el potasio, permiten combatir diferentes problemas de salud relacionados con el sistema cardiovascular, como es el caso de la hipertensión arterial, riesgo de ataque cardíaco o problemas coronarios, entre otros.

Sus minerales, en especial el calcio (35 mg por 100 gramos) y el magnesio (17 mg por 100 gramos) los convierten en una fruta adecuada para mantener en buen estado el sistema nervioso y músculo-esquelético.

Beneficios del higo

Alto valor energético

Los higos tienen un alto valor energético y son muy nutritivos. Tomar dos o tres piezas antes de hacer ejercicio es una magnífica idea. También se recomiendan a personas que se encuentran débiles, con anemia o que se están recuperando de una enfermedad.

Fáciles de digerir

Sus fermentos emolientes son absorbidos sin problema por el tracto intestinal. Puedes ingerirlos a cualquier hora del día, en el desayuno, para picar entre horas o de postre.

Tienen calcio

Esta fruta proporciona vitamina B,C,D y betacaroteno. 100 gramos de higos secos aportan 250 mg de calcio, mientras que la opción fresca contiene unos 38 mg.

Prebióticos

Su fibra soluble actúa como prebiótico, estimulando el crecimiento de las bacterias beneficiosas en el intestino delgado.

Antioxidantes

El betacaroteno que contienen es transformado por el organismo en vitamina A, con acción antioxidante. Previene el envejecimiento y puede ayudar contra las enfermedades degenerativas. El consumo regular de higos previene . Comer, por lo menos, de 2 a 3 porciones de higos al día puede reducir y combatir significativamente este problema que afecta especialmente a los adultos mayores de 60 años.

Reparan las mucosas

La vitamina A en la que se convierte el betacaroteno de los higos restaura y nutre las mucosas de nuestro organismo: boca, labios, lengua, la mucosa del esófago, estómago e intestinos.

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