El lavado de manos es un aprendizaje crucial en la nueva convivencia.
El lavado de manos es un aprendizaje crucial en la nueva convivencia.

Se dice que la casa es la primera escuela. Hoy, esta frase cobra más vigencia que nunca, pues más de seis millones de escolares en el Perú siguen sus clases gracias a Aprendo en casa, la exitosa plataforma virtual de aprendizaje del Ministerio de Educación. En este nuevo escenario, como nunca antes, se ha demostrado la capacidad de adaptación de los menores, quienes no han perdido la alegría de aprender, así como de los profesores, cada día más creativos a la hora de reforzar las lecciones, las cuales se difunden por la televisión, la radio y el internet.

Pero hay un actor fundamental que no podemos dejar de mencionar: los padres y madres del país. Ellos han sido, desde el principio, el gran soporte de la estrategia, pues apoyan a sus hijos de mil maneras. Todos hemos visto, por ejemplo, el video de ese padre que ayuda a escenificar a su pequeña hija la fábula El lobo y la oveja, allá en las alturas de Cerro de Pasco. O madres que tienen que repartirse entre el teletrabajo y el apoyo con las tareas a sus hijos.

Casos como este, en los que los ciudadanos se involucran en el proceso de aprendizaje, se replican con éxito en todo el país. Según la Unesco, los padres y la comunidad son los primeros educadores, por lo que deben tener un rol activo como guías y acompañantes. Por eso mismo, resulta fundamental que los padres sean los primeros en reforzar las principales lecciones del actual contexto: las medidas de prevención frente a la COVID-19. Son las siguientes:

En estos momentos, todos tenemos un llamado común: Hagamos del Perú una mejor escuela. Desde nuestros hogares, podemos y debemos seguir aprendiendo. De esta manera, podremos detener esta pandemia y seguir trabajando por un mejor país. Aunque los peruanos estamos pasando por momentos difíciles, estas circunstancias hacen que seamos una gran familia. Con mejor educación, tendremos mejores peruanos.

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