Seño María: La Navidad de mi niñez
Seño María: La Navidad de mi niñez

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por su estofado de pollo con lentejas, aguadito de menudencias y, para tomar, una refrescante limonada. “María, estoy emocionado. Ya falta poco para la llegada de la Navidad y por eso mis recuerdos se remontan a mi cálida y hermosa niñez. En esos tiempos no había la tecnología que hay ahora, pero había más amor, más pureza y ensueño.

MIRA ACÁ | La Seño María: Fuertes sismos

La Nochebuena se vivía con más expectativa y los niños esperábamos la fecha para vestirnos con nuestra ropita nueva, no comprada en los grandes almacenes, sino en el mercadito del barrio nomás.

Los juguetes que más recuerdo con alegría son los soldaditos de plástico que venían en una bolsa y con los que dejaba fluir mi imaginación para diseñar encarnizadas batallas entre el ejército aliado y los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

Los niños como yo se conformaban con tan poco, no solo porque los padres no podían comprarnos los trencitos a control remoto o los avioncitos de metal, sino porque mi generación era, creo yo, más creativa

En estos últimos días estoy viendo los informes de la prensa escrita y los canales de televisión, que revelan que los aparatos más pedidos este años son los drones, las PlayStation, los lentes de realidad virtual, los robots, así como salen como pan caliente los smartphones para los niños y adolescentes.

Otra cosa que viene a mis recuerdos son las ceremonias del armado del árbol de Navidad y el nacimiento, en las que participaba toda la familia y a veces hasta se colaban los vecinos más allegados para colaborar. Mi viejita era muy buena armando el pesebre con paja para el Niño Dios, las lomitas donde ubicaba a los animalitos y hasta la ubicación de todos los demás personajes, como San José, la Virgen María, los pastores y los tres Reyes Magos. A veces usaban la mitad de la sala y nos prohibían acercarnos a ‘la obra’ para no romper algún objeto de arcilla. Si uno tenía un poquito más de plata, adornaba el árbol y el nacimiento con lucecitas.

Todo eso está en mi cabeza. Es que antes ninguna casa tenía cámara de fotos o celulares para que esos momentos queden para la posteridad. Cómo quisiera que regresen esos tiempos con mi mamá y los demás integrantes de mi familia. En estos tiempos de pandemia, en que por motivos de seguridad nos han obligado a estar más en casa, espero que la tradición reviva y podamos participar todos, con mucho amor y respeto, en estas ceremonias que lo más importante que hacían era unir a los seres queridos”. Pucha, mi amigo Gary tiene razón, hay que unirnos más en esta Navidad. Me voy, cuídense.

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