Gran cantidad de personas llega hasta los exteriores de la iglesia Las Nazarenas en el Cercado de Lima, día en que tradicionalmente se realiza la cuarta salida del Señor de Los Milagros. Foto: Anthony Niño de Guzmán / @photo.gec
Gran cantidad de personas llega hasta los exteriores de la iglesia Las Nazarenas en el Cercado de Lima, día en que tradicionalmente se realiza la cuarta salida del Señor de Los Milagros. Foto: Anthony Niño de Guzmán / @photo.gec

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un arroz con pollo con salsa criolla, rocotito y, para tomar, un refresco de maracuyá.

”María, según avanza la campaña electoral, los ataques e insultos entre candidatos se vuelven más duros. Sus seguidores y hasta los ‘trolls’ pagados no se quedan atrás e inundan las redes sociales con ofensas vergonzosas de todo calibre. Dicen y escriben las calumnias más terribles. Si no me creen, naveguen un rato en la web y me darán la razón. Están los que se burlan de las creencias de los demás. Hay muchos ‘analistas’, ‘influencers’, ‘líderes de opinión’ y periodistas que se llaman ateos, y están en su derecho, pero se mofan o miran con desprecio a los que creen en Dios. Son contradictorios, pues siempre reclaman respeto para ellos y sus ideas. Olvidan o no les importa que el pueblo peruano es en gran parte religioso. La gran mayoría profesa el catolicismo y cada año cuando sale el Señor de los Milagros en procesión, las calles se llenan de un fervoroso mar humano. Hombres, mujeres, niños, pobres y con dinero, acompañan la sagrada imagen.

También están los evangélicos y otros creyentes que en los últimos años vienen aumentado en número. Cada religión tiene una mirada distinta, particular de la vida, que debe ser considerada y no ninguneada por esos que se presentan como ‘cultos’, ‘progresistas’ y que andan por la vida pontificando sobre cómo deben vivir los demás, criticando, diciendo qué está bien y qué está mal. Les encanta señalar quién actúa de manera correcta y quién tiene un pensamiento ‘retrógrado’. Mejor deberían darse un baño de humildad y quedarse calladitos. Nadie los nombró rectores de la moral, de las buenas costumbres ni de nada. Son los que se llenan la boca exigiendo respeto para algunas minorías, y está bien que lo hagan, pero también deberían mostrar la misma actitud para los que piensan distinto a ellos.

Ciertos candidatos también deben dejar de hablar tanto de la religión y de la Virgen, y centrarse en exponer sus propuestas. Que aprovechen mejor el tiempo. Faltan tres semanas para las elecciones y la inmensa mayoría de electores no saben nada o muy poco de los candidatos y de sus planes de gobierno. Si preguntamos a la gente que mencionen tres propuestas de los candidatos punteros, seguramente muy pocos podrán hacerlo. Ya es hora de que todos nos miremos como iguales y dejar de creer que unos son superiores a otros”.

Gary tiene razón. Me voy, cuídense.


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