Pedro Castillo es cuestionado por la salida del general José Vizcarra Álvarez. (JANINE COSTA / AFP).
Pedro Castillo es cuestionado por la salida del general José Vizcarra Álvarez. (JANINE COSTA / AFP).

A este Búho le parecen muy graves las denuncias formuladas por el que fuera al diario El Comercio. El destituido general que duró solo tres meses en el cargo responsabiliza de su abrupta salida al propio presidente de la República, Pedro Castillo y a sus ‘operadores’, el ministro de Defensa, Walter Ayala, y el secretario presidencial Bruno Pacheco.

TE VA A INTERESAR: “EN CIEN DÍAS CON PEDRO CASTILLO, HEMOS RETROCEDIDO DIEZ AÑOS”

Según Vizcarra, su salida se debió a que no accedió a promover a generales a dos ‘candidatos apadrinados’ por Castillo, quienes no reunían los requisitos para obtener los ascensos. Al alto oficial le resultaron indignantes las ‘propuestas’ de Ayala, pero sobre todo de Pacheco -quien decía ser la voz del presidente-, para que ‘les dé una manito’ a sus ‘recomendados’.

Ante la negativa intervino el propio mandatario, primero por ‘wasap’ y luego personalmente, intentando presionar para que su ‘asesor’, el coronel Ciro Bocanegra, ascienda a general, pese a que solo dos podían escalar y Ciro estaba en el puesto tres.

‘Tendría que poner 05 a quien está encima suyo y eso no es lo correcto ni lo institucional’, le respondió. Pero Pacheco era el más agresivo. ‘¿Y cómo podemos saber si usted seguirá en el cargo?’, lo amenazó.

Zorro Run Run
null null
TE VA A INTERESAR: LOS PRIMEROS 100 DÍAS DEL PRESIDENTE PEDRO CASTILLO EN ‘PIQUITOS DE EL BÚHO’

LA MAYOR HUMILLACIÓN QUE SUFRIERON LAS FUERZAS ARMADAS

Vizcarra se retiró desconcertado, pues esas preguntas no se hacían desde los tiempos negros deque no bajaban la cabeza ante el asesor, un capitancillo condenado por traición a la patria.

La mayor humillación que sufrieron las Fuerzas Armadas fue cuando el ‘Doc’ les hizo firmar ‘un acta de sujeción’, donde se comprometían a apoyar a la dictadura y decir ‘chi cheñó’, hacerse de la vista gorda o asociarse con los robos millonarios de ‘Vladi’ a las propias arcas castrenses.

El presidente Castillo hace honor a la ‘chapa’ que le puso ‘Puka’ Bellido. ‘No es de izquierda, es un sindicalista básico’. Es increíble que por hacerle un favor a su paisano, un profesor de Chota, se la juege por el hijo de este, el coronel Bocanegra, y destitituya en tres meses a un general de carrera intachable como Vizcarra, que él mismo nombró.

Pero no nos engañemos. Castillo proviene de un sindicato de características clandestinas y siniestras, y cree que así puede gobernar el país, con camarillas. Ya sea colocando a un subalterno de la policía muy cuestionado por actos de indisciplina como Walter Ayala en el Ministerio de Defensa, que resultaba una afrenta a los Institutos Armados.

Y colocar al coronel Bocanegra en un puesto inexistente en Palacio de Gobierno. Pero el chotano tiene un plan: vive aterrado con la vacancia y obsesionado con disolver el Congreso y promover una Asamblea Constituyente que lo eternice en el poder.

El nuevo comandante general del Ejercito, Walter Córdova, a quien entre la oficialidad lo llaman ‘el sobón’, al toque aceptó el cargo, sin consultarlo con su promoción. Nada es casualidad. Como tampoco que haya destituido a la cabeza de la Fuerza Aérea del Perú, porque también se negó a aceptar ascensos irregulares por pedidos ‘de arriba’.

‘JUGAR CON FUEGO’

¿Qué pretende Castillo? Podría ser asegurar el control de las cabezas de los institutos armados para que lo blinden, en caso de un posible intento de vacancia, un apoyo al mismo estilo de Martín Vizcarra. Pero intentar controlar a su antojo a las Fuerzas Armadas, coparlas, es jugar con fuego. Pretende que los comandantes generales le juren lealtad a él, pero ellos solo deben serle leales a la Constitución y al país. Las personas pasan.

El profesor Castillo ha dado ‘un golpe a la institucionalidad militar’ y a Ayala lo acusarán constitucionalmente en el Congreso y es fijo que será ‘renunciado’. Bruno Pacheco es un ‘Montesinitos’, sabe demasiado y Castillo prefiere tenerlo cerca y se jugará por él hasta donde sea posible.

Es inaudito que en plena crisis económica, con gente que se muere de hambre y se dispara el dólar, el mandatario petardee la gobernabilidad y el respeto de poderes por darle ‘por lo bajo’ una ayudita a un paisano. El Perú no es su chacra, señor Castillo. Apago el televisor.

MÁS INFORMACIÓN: