No te pierdas una nueva columna del Búho.
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Este Búho siente una mezcla de nostalgia y satisfacción. Es un sentimiento bonito. ¡¡Trome cumple 20 añitos!! y uno se pone a pensar que el tiempo es implacable. La vorágine del día a día te atrapa y más aún ahora que uno escribe remotamente y no en la entrañable sala de Redacción. Todo cambia.

Es increíble cómo han pasado los años. Pareciera que fue ayer cuando en el 2001 Bernardo Roca Rey convocó al director del diario, Carlos Espinoza Olcay, para encargarle la dirección del tabloide. ‘Será un diario popular, independiente y con opinión’, dijo Bernardo. ‘Tiene que ingresar al hogar, llegar a la familia. Esa será nuestra conexión con las mujeres’, le respondió ‘Carlao’.

Con los años se convirtió en un boom en ventas. Ahora converso con el editor digital de , Herbert Holguín, quien la tiene clara y sentencia: ‘Búho, hoy los periodistas de Trome somos digitales. Entendemos que si no estás en internet, no existes. Y si no destacas ahí, quedas en el olvido. Así, el vértigo del cierre de edición, ese que tanto nos apasiona a los que estamos en medios, se da cada vez que se publica una nota, es decir, cientos de veces al día, al igual que en la noche.

Si nuestro periódico impreso es un éxito, cuya fórmula vienen a conocer al Perú periodistas del extranjero, todos los días buscamos afinarla y adecuarla a este mundo que cada día se informa más por celulares, computadoras, tablets, relojes inteligentes, Smart TV y más. Y estamos más cerca a nuestra audiencia gracias a la tecnología.

Nuestra competencia no solo está en los diarios del quiosco, sino en las páginas web, plataformas informativas y de entretenimiento de todo el Perú y el mundo. Es un gran desafío. Pensamos qué es lo que necesitan los que leen nuestros textos, revisan nuestras fotos y le dan play a nuestros videos, siempre buscando crecer con ellos’.

LOS CLÁSICOS DEL PERIODISMO

Pero siempre hay que nutrirse de los clásicos. El padre del Nuevo Periodismo, Gay Talese, autor del notable libro ‘Honrarás a tu padre’, recomendaba: ‘¿El primer consejo que le daría a los jóvenes periodistas? Que lean ficción (...) que lean a los grandes escritores, a los rusos, a los franceses, españoles. Lean escritores de ficción, poetas o ensayistas’. Así empezamos. Con libros, sin Google, Smartphone ni internet.

Los periodistas nos sumergíamos en archivos polvorientos para conseguir los datos. Recorríamos las calles. Pisábamos barro. Subíamos cerros. Había que investigar sobre la marcha. No la teníamos fácil. Los coleguitas de estos tiempos se ríen cuando este ‘tío’ les cuenta que me sentaba ante una vieja máquina de escribir Remington.

Había que rogar que tuviera buenas cintas y luego había que buscar carillas y papel carbón para escribir nuestras notas. Y trabajábamos entre bombazos y apagones de Sendero Luminoso. Trome cambió el concepto del diario popular en el Perú. Ingresó al hogar con páginas para la mujer, los estudiantes, los emprendedores, deportes y espectáculos. Crecimos con la clase media peruana. Rompimos récords históricos jamás vistos en la historia del periodismo peruano. Un fenómeno estudiado hasta en la prestigiosa Universidad de Harvard como sinónimo de éxito. Ahora lo veo como un hijo adolescente que lucha por sus sueños.

Ustedes se preguntarán ¿cuál es el secreto? Hay varios y en distintos ámbitos de toda esta empresa. Pero creo que, en primer lugar, debemos destacar el trabajo de todo el equipo periodístico. No es casualidad que la columna vertebral de editores que iniciaron esta aventura se mantenga en el diario.

La capacidad y el talento de sus periodistas, el olfato para la noticia. Las grandes historias bien contadas nunca van a morir. A los jóvenes les aconsejo: No ambicionen dinero ni poder, más bien desconfíen de ambos. Hay algunos que cobran por lo bajo y se visten de ‘moralizadores’. Sean rebeldes.

Los libros y las buenas películas les darán alas para ser libres. No hay nada mejor que caminar con la frente en alto. ‘No es importante quién escribe más rápido, sino quién escribe mejor’, sostenía el gran Albert Camus. Pero a quienes hay que agradecer infinitamente y por quienes entregamos el alma día a día es a ustedes, nuestros queridos y fieles lectores. No hubiésemos logrado nada sin su preferencia. ¡Felices 20 años! Apago el televisor.

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