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Este Búho siempre recibe amablemente a los jóvenes estudiantes de periodismo. Muchos me piden que les recomiende series, películas o libros. Creo que un libro de cabecera para todos los que se inician en este noble oficio debe o debería ser ‘Territorio comanche’, del inmenso escritor y periodista español Arturo Pérez-Reverte.

En este relato, corto pero intenso, plasma las memorias de sus 21 años como corresponsal de guerra alrededor del mundo. Ningún reportero como el viejo Pérez-Reverte ha visto la guerra tan cerca. Ha sobrevivido dos décadas entre lluvias de balas y bombas. Y es ‘Territorio comanche’ un testimonio crudo, duro, descarnado, pero también lleno de reflexión y nostalgia de esa temporada. Con este libro, el escritor se despidió del periodismo de guerra e inició una carrera prolija en la literatura. Quiso, y lo logró con grandes méritos, relatar el ‘detrás de cámaras’ de las coberturas que realizó en zonas de conflictos bélicos.

En su libro no solo hallamos muertos, mutilados y ciudades bombardeadas, sino borracheras mientras los techos se caen, almuerzos mientras las granadas explotan (‘tres bombas más y nos largamos’, bromeaban en la mesa), amores fugaces, confesiones de colegas y sus tragedias familiares.

“Esto ocurría con frecuencia en el oficio. Uno estaba, por ejemplo, corriendo delante de un tanque libio en Yamena, y mientras tanto la legítima estaba en los juzgados de Barcelona pidiendo el divorcio”. En muchas entrevistas Pérez-Reverte contó que se inició en esta rama del periodismo por casualidad, muy jovencito, a los 20 años, cuando buscaba una vida desenfrenada, de descubrimiento. “A los 20 años el mundo se ve diferente. Uno es cruel. Yo era joven y cruel. Yo me fui de mi casa muy pronto. Quería vivir cosas, quería moverme, quería viajar y conocer chicas guapas, amigos generosos, y emborracharme en bares y fumaderos de opio. Un día agarré una mochila y llegué a un país donde había una guerra”.

Y así empezó su carrera periodística. Muy pronto fue contratado por periódicos y después por Televisión Española. Aún hoy se pueden ver sus memorables despachos en YouTube.

‘Territorio comanche’ se ambienta en el conflicto de Los Balcanes. Márquez, veterano camarógrafo de la cadena Torrespaña, está obsesionado con grabar la detonación de un puente. Nunca lo ha hecho y esa tarde está dispuesto a hacerlo, así le cueste su pellejo. Barlés (alter ego del autor), es su reportero.

Mientras esperan que el ejército croata reviente el puente ante el avance de los serbios, mientras las balas zumban sus orejas y un joven soldado muerto yace a pocos metros, Barlés va recordando sus jornadas en los distintos conflictos armados que ha presenciado, en Medio Oriente, África, Asia y Latinoamérica.

“La guerra es eso: kilos y kilos y toneladas de fragmentos de metal volando por todas partes. Balas, esquirlas, proyectiles con trayectorias tensas, curvas, lineales y caprichosas, trozos de acero y de hierro zigzagueando, rebotando aquí y allá, cruzándose en el aire, horadando la piel, arrancando trozos de carne, quebrando huesos, salpicando de sangre el suelo, las paredes”, relata.

El periodista español reveló que las guerras muchas veces lo ponían frente a dilemas morales: si trabajar primero y ayudar después, o viceversa. “Un periodista no va a la guerra a ayudar. Para eso va Médicos Sin Fronteras o las enfermeras o los voluntarios. Un periodista va a la guerra a informar. Y para informar hay que hacer el trabajo. Ahí vienen los grandes conflictos de los corresponsales de guerra. ¿Ayudo o trabajo? ¿Filmo o lloro? Pero si lloro no puedo enfocar. Entonces, ese conflicto lo solucionábamos haciendo primero el trabajo y cuando terminábamos, ayudábamos. No siempre el corazón se queda satisfecho, hay remordimiento. Uno se dice que quizá ese día debí no filmar, debí dejar de filmar antes de que aquel niño se desangrara. ¿Pero quién es capaz de juzgar eso?”, explica Pérez-Reverte.

Por eso, para ordenar sus demonios y calmar sus remordimientos, decidió dedicarse a la literatura. Con gran éxito, por cierto. Es autor del bestseller ‘La reina del sur’, que luego fue llevado a la televisión y protagonizado por Kate del Castillo. También ‘El Club Dumas’, adaptada al cine con el nombre de ‘La novena puerta’ y bajo la dirección de Roman Polanski, con la actuación de Johnny Depp. ‘El capitán Alatriste’, ‘El tango de la guardia vieja’, ‘Falcó’, entre otros.

“La guerra es una serie de preguntas sin respuestas. ¿Por qué un niño de 12 años, con la vida por delante, muere quemado por el napalm? ¿Por qué una bellísima niña es violada por un batallón serbio y después la degüellan y la ves muerta en los maizales? ¿Y por qué un canalla, un sinvergüenza, un corrupto, vive 80 años y muere en la cama, respetado, y le hacen monumentos en su pueblo y pasa a la historia como un prócer de la patria? ¿Quién nos gasta esas bromas tan macabras? Es una pregunta que siempre me he hecho. Con el periodismo nunca me pude responder, con la literatura sí. Para esas preguntas que me quitaban el sueño, que me ponían furioso cuando era reportero, la literatura fue como un analgésico, hay cosas que entiendo más y que me duelen menos”, declaró.

‘Territorio comanche’ también fue llevada al cine en 1997, coproducida por cuatro países: España, Argentina, Francia y Alemania. Casi en las páginas finales del libro, el escritor reflexiona con total acierto: “La memoria de un reportero siempre es la memoria de un largo álbum de viejas fotos, de imágenes que a veces se funden unas con otras, de recuerdos propios y ajenos”. Y esas viejas imágenes y recuerdos están muy bien plasmados en las páginas del libro.

Apago el televisor.