Martín Adán, 'un ser de otro planeta'.
Martín Adán, 'un ser de otro planeta'.

Este Búho no puede ocultar que tiene al gran Martín Adán como uno de sus poetas favoritos. En mis años sanmarquinos me impresionó saber que en los datos generales de su célebre tesis, ‘De lo barroco en el Perú’ (1938), el poeta consignó como su dirección el hospital psiquiátrico ‘Larco Herrera’, en la avenida Del Ejército, Magdalena.

Amaba la soledad. Se le veía solo en los bares del Centro de Lima. Solía escribir sus poemas en servilletas. Su amigo Juan Mejía Baca se encargaba de recolectar las creaciones del escritor de bar en bar. En esos años agitados, Martín Adán logró escribir ‘Travesía de extramares’ (1950). Pero hay un poemario imprescindible en su obra, que se dio a conocer fruto del azar.

Es el inmenso ‘Escrito a ciegas’ (1961), que lo escribió en circunstancias especiales cuando se ahondaba su naufragio por la bebida. En ese contexto, le llega una carta de una licenciada de Literatura argentina, que decía que trabajaba para Jorge Luis Borges, un escritor idolatrado por Adán.

La carta es el pedido de una fan de su poesía, Celia Paschero, por conocerlo más y pedirle datos de su vida para publicarlos en el diario La Nación de Argentina. Eso cautivó al poeta, que le respondió tan contundentemente que, tal vez, le regaló lo mejor de toda su poesía, sino leamos:

‘¿Quieres tú saber de mi vida? / Yo solo sé de mi paso / De mi peso, / De mi tristeza y de mi zapato. / ¿Por qué preguntas quién soy, / A dónde voy...? porque sabes harto / Lo del poeta, el duro / Y sensible volumen de mi ser humano, / Que es un cuerpo y vocación, / Sin embargo. Si nací, lo recuerda el Año / Aquel de quien no me acuerdo, / Porque vivo, porque me mato. / Mi Ángel no es el de la Guarda. Mi Ángel es el del Hartazgo y Retazo, / Que me lleva sin término, / Tropezando, siempre tropezando, / En esta sombra deslumbrante / Que es la vida, y su engaño y su encanto’.

Dicen que es el más grande poeta peruano, después de César Vallejo. Muy pocas veces concedió reportajes. Su ostracismo y desprecio a la ‘fama’ eran legendarios. En ‘Caretas’, que dirigían Enrique Zileri y Doris Gibson, encomendaron al periodista Edmundo de los Ríos: ‘Haz lo que sea, pero tenemos a un puñado de los mejores escritores del país con preguntas al maestro’.

Edmundo visitó infinidad de veces al único amigo leal y sincero de Adán: Juan Mejía Baca, su editor, quien coleccionaba las servilletas donde el poeta escribía sus poemas. Aquí, algunas preguntas enviadas al poeta.

Mario Vargas Llosa: Si usted pudiese elegir de nuevo su vida, ¿reharía íntegramente la vida que ha tenido? ¿Qué cosas le gustaría suprimir o añadir a ella?

Martín Adán: La vida no se elige. La vida se padece.

MVLL: ¿Qué escritor o poeta le hubiese gustado ser?

MA: Rilke.

Luis Alberto Sánchez: ¿Qué influencia asigna a sus tías para formar el ambiente de ‘La casa de cartón’…?

MA: Las tías de ‘La casa de cartón’ son simplemente personajes literarios, sin vida real.

LAS: ¿Cómo realizó su contacto con José Carlos Mariátegui y qué reacción le produjo la publicación de sus primeros sonetos en ‘Amauta’?

MA: Fui presentado a José Carlos Mariátegui por José María Eguren y me causó la viva emoción que da a todo escritor la primera publicación de lo suyo.

LAS: ¿Cree usted haberse acercado más al surrealismo, al altruismo, o simplemente al ‘Martín-adanismo’?

MA: Creo que al ‘Martín-adanismo’, en la medida en que el ‘Martín-adanismo’ pueda interpretarse como sincera expresión de lo propio por Martín Adán.

Max Hernández: En la opinión de poetas importantes, la disociación, la disyunción, entre la obra poética y la actividad social es cada vez mayor. Para entender si esto es así para usted, le voy a formular varias preguntas: ¿Cuál es la relación entre su poesía y sus sueños?

MA: Ninguna. Escribo despierto con plena lucidez, atento a la gramática.

MH: ¿Y la relación entre su poesía y su vida?

MA: Ninguna. La vida se me impone, la poesía la elijo.

MH: ¿Y la relación de su poesía y su país?

MA: Ninguna.

MH: ¿Y la relación entre su poesía y su tiempo?

MA: Ninguna. Admiro y estudio a poetas de otro tiempo.

Mirko Lauer: ¿Es cierto que no quiere hablar de su persona?

MA: Sí, es cierto que no quiero hablar de mi persona. La obra tiene personalidad propia. Con frecuencia ocurre que causa asombro el que determinado autor lo sea de determinada obra.

ML: ¿Hay algo que necesita ahora?

MA: Paz, solo paz...

Definitivamente, Martín Adán era un ser de otro planeta. Apago el televisor.


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