Hoy es el Día Internacional de la Mujer y, a partir de esta fecha, siempre que escuche que el género femenino es débil, recuerde el nombre de Paula Alfaro Calixto. Ella pertenece al Cuerpo de Serenazgo de y si hay algo que le sobra es coraje cuando se enfrenta a ‘ranqueados’ delincuentes.

Tiene cuatro hijos, ha estado al borde de la muerte por defender a sus vecinos y de lo único que se lamenta es de no haber podido ingresar a la Escuela de Oficiales de la Policía Nacional del Perú.

¿Te iniciaste en este trabajo por vocación?
Sí. Desde el colegio tuve vocación de servicio. Cuando salí, quise postular a la Policía Nacional, pero por cuestiones económicas no pude cumplir ese sueño.

¿Es verdad que redujiste a una banda de delincuentes?
Sí. Yo estaba con mi moto cuando divisé a un carro sospechoso.

¿Qué ocurría?
Veo que los ocupantes tenían pelucas y pasamontañas entre las piernas. Ingresaron a un barbershop. Me acerqué y uno de los delincuentes, el que se quedó en el auto y hacía de campana, me puso la pistola en el pecho.

¿Cómo reaccionaste?
En ningún momento perdí la calma, solo le dije: “corre porque todos están alertados”. Los cuatro rateros subieron al carro y yo los seguí en mi moto hasta que llegaron mis refuerzos y se logró la captura.

¿No conoces el miedo o ya lo perdiste?
Sí, ya no lo tengo. Hace poquito también recuperamos una camioneta entre las avenidas Alisos y Palmeras, luego de que al conductor le pusieron una pistola en la cabeza y lo despojaron de su vehículo. Los ladrones dispararon e impactaron nuestras móviles.


BALACERA

Casos como el del asesino de Independencia, ¿no te desaniman?
Ese día yo llegué de refuerzo, justo cuando también lo hizo la madre de la chica asesinada en el cajero. Situaciones así me hacen pensar en mis cuatro hijos, pero mi vocación es mayor.

¿Cuando empezaste no te sentiste discriminada por ser mujer?

Quizás, pero las mujeres hemos demostrado que somos capaces de hacer las cosas bien. Ahora soy supervisora junto con mi compañera Jacqueline Ayulo. Además, trabajo de manera coordinada con otras mujeres, como Cecilia Pérez y Michán Morales, que se encuentran monitoreando las cámaras de videovigilancia.

¿Qué dice tu familia de tu trabajo?
Estoy separada de mi pareja, pero mis hijos, de 24, 21, 18 y 15 años, me abrazan y me dicen “no quiero que te mueras. Cuídate”. Siempre me recuerdan que soy una policía frustrada.

¿Cómo eres con ellos en casa?
Me gusta que las reglas se cumplan y a la vez trato de compartir con ellos y contarles lo que pasa a diario en las calles, de día y de madrugada. Las cosas que veo no son bonitas.

¿Tienes algún lema que rija tu trabajo?
Sí, ‘honor, lealtad y disciplina’. 

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