Quien diga que las mujeres son el sexo débil tiene que conocer a Angelina Ochoa Zea (50). Ella es una madre de familia de Los Olivos que saca adelante a sus hijos cargando y distribuyendo hielo a los negocios de su distrito. Ella levanta bloques de más de diez kilos y los reparte en su carretilla.

Estos bloques que levanta se ven enormes, ¿cuánto pesan?
Diez kilos, pero he llegado a levantar otros que son mucho más pesados y grandes. Tengo una pinza de metal que me ayuda a sostenerlos, pero solo es para tener mejor agarre y no quemarme las manos, el ‘punche’ lo pongo yo. No me hago problema, tengo que meterle muchas ganas si quiero salir adelante.

¿Y los lleva sobre sus hombros?

Sí, pero cuando tengo que llevarlo a un negocio que está cerca y el bloque pesa menos de cinco kilos. Así es más rápido.

¿No le quema el hielo?
Con el sol que hace, el hielo se soporta (risas).

¿Y usted misma lo parte?
Tengo un hacha que es especial para cortar hielo, lo parto y normalmente lo vendo como bloque, medio bloque o un cuarto de bloque.

Se nota que es muy fuerte…
Por mi familia tengo que serlo. A mí ni el calor ni el hielo me vencen, tengo que sacar fuerzas de donde sea para hacer funcionar este negocio.

¿Hace cuánto se dedica a esto?
Ya llevo 20 años. Conozco muy bien mi negocio.

¿Cómo empezó todo?
Yo tenía mi tienda de abarrotes en el mercado. Cuando conocí a mi esposo, él y mi suegra vendían hielo. Ya cuando nos casamos yo también empecé a trabajar como ellos. Ahora yo me hago cargo de todo.

¿Y las ventas han aumentado?
Sí, y bastante, antes vendía de 20 a 30 bloques, ahora son entre 40 y 60 al día. El calor cada año aumenta y la demanda es mayor.

¿No le gusta el calor?
A mí, no. Pero viéndolo como dueña de este negocio, sí me conviene (risas).

¿El hielo que vende es para consumir?
No, este es para mantener fríos los productos de los negocios, por ejemplo: pescados, chupetes, gaseosas, cervezas, etc. Este hielo no es para consumir.

¿Dónde pueden encontrarla?

Estoy en el mercadillo del óvalo Infantas, en Los Olivos. Solo pregunten por Angelina. (Michael Livia)

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