¡La Navidad llegó al Mercado Tierra Prometida! Divertidas, juguetonas, pero sobre todo guerreras, estas ‘Mamá Noelas’ de Santa Anita contagian su alegría a grandes y chicos que llegan a sus puestos del pabellón H a comprar refrescantes frutas. Por estos días festivos, las emprendedoras aseguran que

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¡Frutera de corazón!

Julia Yachi (37) aprendió a cosechar y criar animales a los cinco años, en Huancavelica. Para ella no hay imposibles, siempre se las ingenia para llevar dinerito a su casa y sacar adelante a sus cuatro hijos. Al llegar a Lima vendía desayunos y ahora es parte del team fruteras del Mercado Tierra Prometida en Santa Anita.

“En verano lo que más se vende es la papaya para las ensaladas y juguitos. Gracias a mis frutas crío a mis hijos. Todo vale la pena por ellos, me levanto a las 2 de la mañana y a veces ni duermo”, comenta la mamita.

Vende frutitas para sacar adelante a sus hijos. Foto: Mercado Tierra Prometida.
Vende frutitas para sacar adelante a sus hijos. Foto: Mercado Tierra Prometida.

Todo por sus hijos

El sueño de Janet Rodríguez (39) era ser profesora de inicial, pero por su situación económica tuvo que salir a trabajar desde muy chica. En su natal Satipo (Junín) ayudaba a cosechar naranjas y plátanos mientras estudiaba en el colegio. Decidió venir a Lima recién hace cuatro meses para que sus dos hijos tengan un futuro mejor. Ellos la ayudan en el negocio.

“Mi familia era muy humilde y no teníamos para estudiar una carrera, por eso quiero otra realidad para mis hijos. Vendo frutas porque toda mi vida me he dedicado a esto. Me encanta hablar con los clientes. Por estos días atendemos como ‘Mamá Noelas’ para divertirlos, ja, ja, ja”, comenta Janet.

Su sueño era ser profesora de inicial pero tuvo que abandonarlo por dedicarse a trabajar. Foto: Mercado Tierra Prometida.
Su sueño era ser profesora de inicial pero tuvo que abandonarlo por dedicarse a trabajar. Foto: Mercado Tierra Prometida.

¡De armas tomar!

Lo que más se vende en el puesto de Josefina Rivera (42) son paltas y fresas. A pesar de que lleva más de 22 años en el negocio, todos los días son un nuevo comienzo para ella. Nació en Ayacucho y llegó a Lima hace siete años para darle más oportunidades a sus hijos.

“Gracias a la venta de frutas he podido llevar dinero a mi casa, cómo no estar agradecida, mis hijos podrán ser profesionales. Yo quería estudiar contabilidad, pero tuve que desistir porque no había dinero”, dice la emprendedora.

Quería estudiar Contabilidad pero tuvo que desistir para concentrarse en trabajar. Foto: Mercado Tierra Prometida.
Quería estudiar Contabilidad pero tuvo que desistir para concentrarse en trabajar. Foto: Mercado Tierra Prometida.

Mamá guerrera

Misha Ramírez (40) llega a vender hasta 30 kilos de fruta por día. Es cajamarquina, pero ha vivido muchos años en Chanchamayo. ‘Chambera’ como ella no hay, dicen sus clientes. Como no ha estudiado en el colegio, sus hijos le ayudan con las cuentas.

“Mis hijos están ocupados estudiando, pero siempre se dan un tiempito para ayudarme en el negocio. Son mi vida. El mayor está estudiando ingeniería agroindustrial. No pierdan tiempo y vengan a comprar nuestras frutas, todo sale con yapa”, se ríe doña Misha.

Como no ha estudiado en el colegio, sus hijos le ayudan a sacar las cuentas del negocio. Foto: Mercado Tierra Prometida.
Como no ha estudiado en el colegio, sus hijos le ayudan a sacar las cuentas del negocio. Foto: Mercado Tierra Prometida.

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