El trabajo de los médicos, nutricionistas y especialistas en general es incansable en la primera línea de batalla. (Foto: Ernesto Benavides / AFP)
El trabajo de los médicos, nutricionistas y especialistas en general es incansable en la primera línea de batalla. (Foto: Ernesto Benavides / AFP)

El Servicio de Nutrición del del Callao de ha dedicado especial atención a la dieta de los pacientes con coronavirus en su Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), pues un tratamiento nutricional individualizado y oportuno puede preservar con vida al paciente. Según informó la institución, el 95% de sus hospitalizados ingresó con riesgo nutricional.

El doctor Brian Mariños, encargado de UCI, indicó que el riesgo nutricional en pacientes de área crítica se incrementó de 70 a 95% en pandemia, lo que los obligó a empezar la estrategia nutricional lo antes posible.

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El riesgo nutricional se relaciona mucho con situaciones desfavorables como mayor estancia hospitalaria, mayores días en ventilación mecánica y mayor riesgo de mortalidad o complicaciones infecciosas”, indicó el experto.

Sin embargo, precisó que la desnutrición no siempre está asociada a la baja de peso. “Los pacientes con obesidad también pueden ingresar con riesgo de desnutrición, eso se debe a que no estarían consumiendo alimento acorde a sus requerimientos. Una persona con sobrepeso podría tener, incluso, mayor riesgo de mortalidad por desnutrición, que una persona delgada”, señaló.

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Nutrición en UCI

Durante el paso del paciente por UCI, pueden existir variables que generen desgaste de su estado nutricional. Por ello, los médicos del nosocomio hacen seguimiento diario de lo que consumen.

De acuerdo al Protocolo de Atención Nutricional, primero se valora la talla y peso del paciente. En las primeras 48 horas de hospitalización UCI, se prescribe un consumo de 20 calorías y 0.8 gramos de proteínas por kilo de peso ideal.

Pasadas las 48 horas, que el paciente ya tiende a la estabilidad hemodinámica y metabólica, se indican 25 calorías y 1.3 gramos de proteínas al día. Tras la primera semana de hospitalización, esta dieta se incrementa hasta 30 calorías y 1.5 gramos de proteínas por kilo de peso ideal.

Post-extubación

Al ser extubado se inicia la alimentación del paciente por vía oral, sin quitarle el acceso a la sonda. Esta será retirada cuando ya pueda consumir más del 60 % de su requerimiento por vía oral. De igual manera se le suplementa con fórmulas enterales que el hospital provee, para así llegar a la suficiencia de macro y micronutrientes que un cuerpo requiere.

Cuando el paciente sale de alta, el equipo de nutricionistas personaliza el plan de alimentación de acuerdo a su estado de salud, pero también en virtud a la presencia de otras condiciones o enfermedades como diabetes mellitus, hipertensión o enfermedad renal, que podrían determinar variación en la dieta.

Una vez que el paciente inicia la fisioterapia la dieta es replanteada, ya que para entonces necesitará un mayor aporte de calorías y proteínas. Otro factor que eleva el aporte proteico es la presencia de úlceras por presión o escaras debido a ciclos de inmovilidad. En este caso, la proteína servirá para generar el cierre de las heridas y evitar el riesgo de infección.

Para los especialistas, el seguimiento médico por teleconsulta es de suma importancia, pues permite para variar las estrategias de acuerdo a la evolución de paciente. En casos extremos, el desgaste nutricional por Covid-19 puede reflejarse hasta tres años después de haberse contagiado.

Durante la pandemia, las Unidades de Cuidados Intensivos Covid del Hospital Nacional Alberto Sabogal viene atendiendo a más de 580 pacientes por día, lo que los ha llevado a elaborar más de 16 mil dietas por mes.

Si bien es cierto que el 95 % de los pacientes llega a UCI con riesgo nutricional, esta estrategia ha permitido que, actualmente se reduzca el riesgo de mortalidad al 30 %.